
No tienen la anchura de las Cataratas Victoria o del Iguazú, ni tampoco la imponente altura del Salto Ángel, pero su ubicación en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, su relativa cercanía a grandes urbes como Nueva York, Filadelfia, Boston o Toronto y su aparición en numerosas películas de Hollywood han convertido a las Cataratas del Niágara en, probablemente, los saltos de agua más conocidos internacionalmente.

El artista francés Bernard Pras es un maestro de la anamorfosis, que consiste en la proyección distorsionada de una imagen que el espectador sólo puede observar correctamente si se coloca en un punto concreto especificado por su autor. Hace un par de semanas traje a Abadía una fotografía que recogía una de sus obras: una habitación repleta de ropa que si era contemplada desde un emplazamiento específico adoptaba la forma de un rastafari.
Cuando la furia de los océanos se desata, incluso los más colosales buques construidos por el ser humano adoptan la apariencia de simples marionetas a merced de las fuerzas del mar. Buena muestra de ello es esta instantánea del destructor de la armada canadiense HMCS Iroquois tomada mientras batallaba para abrirse camino entre olas gigantescas en su camino de retorno a la localidad de Halifax:

El fotógrafo Joe McNally se ha subido a la alto del rascacielos Burj Khalifa, que con sus 829,8 metros es el edificio más alto jamás construido por el ser humano, y cuando se encontraba plantado de pie sobre su cúspide ha cogido la cámara, ha apuntado el objetivo hacia abajo y ha realizado esta fotografía que pone los pelos de punta y que muestra el aspecto del distrito financiero de Dubái desde casi 1 kilómetro de altura:

No me duelen prendas en admitir que yo sería incapaz de plantarme allí arriba para hacer una fotografía 

En el desierto del Karakum, a unos 260 kilómetros al norte de Asjabad (la capital de Turkmenistán), se encuentra un pequeño pueblo de 350 habitantes apartado del mundanal ruido llamado Derweze. Dada su remota ubicación, escaso número de pobladores y duras condiciones de vida, tenía todas las papeletas para perdurar como una más de las numerosas regiones del Asia Central completamente desconocidas para público occidental, pero en 1971 sucedió un hecho extraordinario que lo convirtió en un destino turístico para curiosos deseosos de contemplar un fenómeno absolutamente fascinante.

Fíjate bien en la fotografía. Aunque cueste de ver al principio, lo que tienes ante ti no es una composición realizada sobre una lámina sino una habitación llena de objetos -especialmente prendas de vestir y troncos- que han sido colocados cuidadosamente para que, al ser observados desde el ángulo apropiado, den forma a la imagen de este rastafari.

Si hace un ratito alguien me hubiera mostrado esta imagen y me hubiese propuesto que tratara de adivinar qué era, nunca habría acertado la respuesta correcta: un lago. Concretamente, es una vista aérea del Lago Natron (si te fijas bien verás que se observa la sombra de la avioneta desde la que se ha hecho la fotografía). Situado al norte de Tanzania, en el Gran Valle del Rift, es un lago salado con una superficie que oscila entre los 600 y los 1.040 Km2 en función de la época del año y de la abundancia o no de lluvias.

Estamos a menos de una semana para que se estrene la 3ª temporada de Juego de Tronos, una de las series más populares de la actualidad y la más descargada de Internet en el último año. Puede que por ello alguien se ha entretenido a asociar sus personajes más conocidos como Tyrion Lannister, Daenerys Targaryen, Arya Stark, Jaime Lannister, Jon Nieve, Tywin Lannister, Eddard Stark, Samwell Tarly, Melisandre, Sansa Stark o Davos Seaworth con gatos de similar aspecto.

En un festival aéreo celebrado en la localidad canadiense de Lethbridge, un piloto de un caza de combate CF-18 Hornet consiguió escapar con vida de una muerte segura saliendo eyectado instantes antes de que el avión se estrellara contra el suelo y se convirtiera en un mar de llamas:

En el año 2113, salvo que se produzca una revolución en el campo médico, hará tiempo que la gran mayoría de nosotros habremos cedido el testigo a las nuevas generaciones y estaremos criando malvas. Pero una parte de nuestros gadgets actuales, aquellos que no hayan sido desguazados para reutilizar sus piezas o no nos hayamos encargado nosotros mismos de tirarlos a la basura tras dejar de funcionar, seguirán ahí.