
Windows Phone 7.5 es un sistema operativo excelente que aporta innovaciones muy reseñables respecto a iOS y Android, que cuenta con un interesante surtido de servicios de Microsoft como Office Mobile, Bing Maps o Zune, que ofrece prestaciones destacables en smartphones limitados técnicamente y que dispone de una interfaz de usuario llamada Metro que resulta elegante, intuitiva y muy atractiva visualmente.
Su gran problema es la falta de aplicaciones en el Marketplace, tanto en número como en calidad. Tal y como os he comentado esta mañana, en Google Play se pueden descargar ya más de 500.000 juegos y programas; en la App Store más de 600.000. Mientras tanto, el catálogo de la tienda online de Microsoft para dispositivos móviles está compuesto a día de hoy por sólo 80.000. La diferencia, salta a la vista, es abismal.
Pero el enorme músculo financiero de Microsoft y, tanto o más importante, el desembarco de Nokia en Windows Phone parece que van a cambiar este triste panorama en los próximos meses. Varios datos apuntan en esta dirección.
Para empezar, y aunque aún no se han hecho públicos datos oficiales al respecto, la mayoría de analistas coinciden en que el Lumia 900 se está vendiendo realmente bien en Estados Unidos y se está convirtiendo en el primer modelo con Windows Phone que consigue cierto grado de aceptación entre el público norteamericano.
Asimismo, Nokia ha aprovechado el CTIA Wireless 2012 que se está celebrando esta semana en Nueva Orleans para anunciar que, de la mano de Microsoft, ha llegado a acuerdos con compañías de la talla de Electronic Arts, Rovio, PayPal y AOL para que lleven sus servicios y franquicias más conocidas a Windows Phone y, en algunos casos, en exclusiva a la línea Lumia.
La consecuencia más directa de estos acuerdos es que en los próximos meses Angry Brids Space, que en sólo un mes ha sido descargado más de 50 millones de veces por los usuarios de iOS, Android, PC y Mac, está siendo portado a la plataforma de Microsoft y estará disponible a no mucho tardar.
Electronic Arts, por su parte, va a hacer lo propio con nuevas entregas de FIFA, Madden NFL, NBA Jam, Tiger Woods, Mirror's Edge y Yahtzee. Además, se ha confirmado que está desarrollando una aplicación para seguir el PGA Tour de golf que será exclusiva para los propietarios de móviles Lumia durante 12 meses. Un caso muy similar al de Groupon, que está trabajando en una versión mejorada de su aplicación para Windows Phone que también será exclusiva para los clientes de Nokia durante medio año.
Hará falta mucho -muchísimo- tiempo para que el Marketplace disponga de un número de aplicaciones siquiera cercano al de sus competidores, pero después de muchos intentos, parece que finalmente Microsoft ha dado con la tecla para conseguir que al menos los desarrolladores más importantes se decidan a llevar sus productos a la tienda online de Windows Phone.

El Optimus L7, el buque insignia de la nueva línea de smartphones L-Style que presentó LG durante la última edición del Mobile World Congress que se celebró en Barcelona del 27 de febrero al 1 de marzo, va a hacer su desembarco en España esta semana en primicia de la mano de Orange.
Dotado de un diseño fino y estilizado, este modelo cuenta con una pantalla LCD TFT de 4,3 pulgadas con una resolución de 800 x 480 píxeles, un procesador Qualcomm MSM7227A Turbo (Cortex A5) a 1 GHz, una cámara trasera de 5 megapíxeles con autofoco y flash led y otra frontal VGA, 512 MB de RAM, 4 GB de almacenamiento, permite grabar vídeos en HD a 720p y equipa una batería de Li-Ion de 1.700 mAh.
Asimismo, dispone de acelerómetro, brújula digital, WiFi b/g/n, WiFi Direct, WiFi hotspot, DLNA, Bluetooth 2.0, un puerto microUSB 2.0, es compatible con la tecnología NFC, mide 125,5 milímetros de altura, 67 milímetros de anchura y 8,8 milímetros de grosor y su peso es de 121 gramos, una cifra muy contenida si la comparamos con los 140 gramos del iPhone 4S o los 133 gramos del Samsung Galaxy S III.
Pero además de por sus características técnicas, el LG Optimus L7 destaca por ser el primer terminal de la compañía surcoreana que se va a poner a la venta con Android 4.0.3 Ice Cream Sandwich, la última entrega del sistema operativo de Google que se está convirtiendo en la opción por defecto de los móviles de gama alta que están apareciendo en los últimos tiempos, como es el caso del Samsung Galaxy S III o del HTC One X.
El precio de lanzamiento del LG Optimus L7 es de 29 euros si se contrata la tarifa Delfín 40 de Orange y, aunque de momento se comercializará únicamente la versión de color negro, a partir del mes de junio de 2012 estará disponible también en tono blanco.

De los centenares de smartphones con Android que aparecen cada año, hay uno que en las semanas anteriores a su lanzamiento concita una atención mediática sin igual, que consigue que la prensa y los aficionados a la telefonía móvil hablen sin parar acerca de sus futuribles características técnicas, de su aspecto, de las innovaciones que poseerá o de su tamaño. Me estoy refiriendo, cómo no, a la familia de los Samsung Galaxy S, de la cual hoy se ha presentado su tercera generación.
En medio de una expectación que tan sólo supera el lanzamiento anual del iPhone, Samsung ha congregado en Londres a cientos de medios de comunicación, que han asistido a un acto exclusivo en el que se ha desvelado el aspecto y las prestaciones que tiene el nuevo buque insignia de la multinacional surcoreana: el Samsung Galaxy S III.

Con un diseño si cabe más estilizado que el de su predecesor, dispone de una enorme pantalla HD Super Amoled de 4,8 pulgadas con una resolución de 1280 x 720 píxeles, un procesador Exynos de 4 núcleos a 1,4 GHz, entre 16 y 64 GB de memoria, una batería extraíble de 2.100 mAh, una cámara trasera de 8 megapíxeles y otra frontal de 1,9 megapíxeles. Todo ello impulsado por el sistema operativo Android 4.0.4 Ice Cream Sandwich.
En su parte inferior destaca un botón de 'Home' algo más pequeño y con unas formas más redondeadas que el del Galaxy S II. A sus flancos, encontramos otros 2 botones táctiles que se activan y apagan conforme pasamos los dedos por encima. En el costado derecho, cuenta con una ranura para tarjetas microSD mientras que en el superior encontramos una toma para auriculares. Además dispone de los consabidos Bluetooth 4.0, WiFi Direct y DLNA.
La carcasa, tanto en la parte delantera como en la posterior, es de plástico brillante y el peso total del terminal es de 133 gramos, apenas unos gramos más ligero que el iPhone 4S y el Samsung Galaxy Nexus, pero un poquito más pesado que el HTC One X o el Samsung Galaxy S II, por citar sólo algunos modelos.

Vistas sus características técnicas, no cabe más que reconocer que nos encontramos ante un magnífico smartphone, pero no ante uno rompedor, como sin ir más lejos sí que fue su predecesor. Es cierto que tiene una pantalla más grande, un mejor procesador, es más fino y algunos opinarán que también cuenta con un mejor diseño que el S II, pero no lo es menos que después del enorme interés con que se aguardaba su puesta de largo se esperaba aún más del mismo.
La pantalla, por ejemplo, es prácticamente idéntica a la del Galaxy Nexus. Es, por tanto, un excelente panel que hace gala de una densidad de 306 píxeles por pulgada, pero que por otra parte presenta una definición inferior a la de los LCD que incorporan el iPhone 4S o HTC One X, puesto que utiliza una matriz Pentile de píxeles en lugar de una matriz RGB tal y como hacen sus competidores.
Otro aspecto que está levantando cierta polvareda es la cámara. Quienes la han podido probar advierten que es muy similar, por no decir idéntica, a la del Samsung Galaxy S II, aunque su rendimiento ha sido aumentado ligeramente gracias a mejoras en el software. Ello no es malo en sí mismo, ya que se trata de un sensor más que respetable, pero una vez más la sensación es de cierta decepción.

En cualquier caso, que nadie se lleve una impresión equivocada: aun con sus aspectos mejorables, el Samsung Galaxy S III es un smartphone de primerísimo nivel. La diferencia respecto al año pasado reside en que ahora ya no se puede afirmar con rotundidad que sea el terminal más avanzado de cuantos existen para Android, dado que el HTC One X, presentado la semana pasada, le discute ese puesto.
Visto lo visto, se presentan unos meses realmente apasionantes por delante. Con toda seguridad, el Galaxy S III se va a convertir en un éxito comercial indiscutible, pero lo que falta por saber es hasta qué punto conseguirá HTC restarle ventas y acercarse, aunque sea tímidamente, al que hoy por hoy es, por historia y repercusión mediática, el móvil estrella de Android.

Nokia ha enviado más de 17.000 unidades de su línea de smartphones Lumia sin coste alguno a desarrolladores de todo el mundo para animarlos a que diseñen nuevas aplicaciones o a que porten otras ya existentes en sistemas operativos como iOs o Android a Windows Phone.
Así lo ha corroborado Marco Agrenti, uno de los vicepresidentes de la compañía finlandesa, en una entrevista en la que ha reafirmado que están trabajando denodadamente con Microsoft para tratar de corregir cuanto antes la que se ha destapado como la mayor deficiencia de la plataforma: el limitado número de aplicaciones disponibles y la ausencia de algunas en concreto que por su amplísima base de seguidores son consideradas como clave.
Desde hace tiempo Microsoft está ofreciendo compensaciones económicas a las empresas que hay detrás de las mismas para que destinen tiempo y recursos en llevarlas a Windows Phone. Nokia no se está quedando atrás y durante la primera mitad de este año está organizando cerca de 600 encuentros con desarrolladores en los que, además de facilitarles terminales gratuitos, les ofrece información y consejos para que puedan implementar los programas más innovadores posible.
En cualquier caso, mucho van a tener que trabajar tanto Microsoft como Nokia si quieren que la variedad y calidad de los contenidos presentes en el Marketplace se asemeje a los que se pueden encontrar en la App Store o en Google Play, con casos verdaderamente llamativos como la ausencia de aplicaciones tan populares como Instagram o Angry Birds Space.

No hay crisis que valga en el sector de los smartphones. Y es que pese a que en el último año las ventas globales de teléfonos móviles han descendido un 1,5%, las de smartphones han seguido aumentando a un ritmo absolutamente demoledor y se han apuntado un crecimiento del 42,5%.
La principal beneficiada ha sido Samsung, que en sólo 12 meses ha pasado de tener una cuota de mercado del 11,3% al 29,1% actual. Tampoco puede quejarse Apple, que ha crecido 5,9 puntos porcentuales hasta situarse en el 24,2%, una cifra francamente espectacular si tenemos en cuenta que compite contra frabricantes que cada año lanzan decenas de modelos distintos.

Tal y como podéis observar en las gráficas superiores, este crecimiento se ha producido a expensas sobre todo de Nokia, que se ha despeñado y ha visto cómo su cuota de mercado disminuía desde el 23,8% hasta el 8,2%. Tampoco le han ido mucho mejor las cosas a RIM, que ha pasado del 13,6% de hace un año a finalizar el primer trimestre del 2012 con sólo un 6,7%, ni a HTC, que ha bajado del 8,9% al 4,8%.

Tan sólo unos días después de dar a conocer el balance de resultados del primer trimestre del año, en el que tras 6 meses de pérdidas ha conseguido volver a la senda de los beneficios, LG ha comunicado que no tiene pensado comercializar ningún smartphone impulsado por Windows Phone 7.x a corto plazo.
La decisión es llamativa por cuanto LG fue junto con HTC, Dell y Samsung una de las pocas compañías que apoyó el lanzamiento de Windows Phone 7 hace un año y medio y que, aunque tímidamente, había continuado lanzando varios modelos interesantes como el Optimus 7 o el Quantum, uno de los pocos móviles para WP con un teclado físico QWERTY.
La firma surcoreana considera que, sencillamente, no se venden suficientes terminales con Windows Phone como para justificar la inversión que debería realizar para seguir presentando smartphones que resulten atractivos de cara a los consumidores. En cambio (o precisamente por ello, según se mire) ha explicado que va a redoblar sus esfuerzos en torno a Android, el sistema operativo que impulsa sus modelos más exitosos, como es el caso del Optimus Vu y del Optimus LTE.
Aunque ningún responsable de LG se ha querido pronunciar al respecto, es probable que la estrecha colaboración que han mantenido Microsoft y Nokia en el último año y el enorme esfuerzo que ha puesto la multinacional del software estadounidense en la promoción del Lumia 900 en Estados Unidos haya soliviantado los ánimos de más de un ejecutivo del consejo de administración del gigante asiático, molestos por la diferencia de trato que a su parecer han recibido.

La delicada situación financiera por la que atraviesa Nokia, que en el último trimestre presentó unos desastrosos resultados económicos, han llevado a sus directivos a plantearse la posibilidad de deshacerse de algunos de sus activos y obtener dinero fresco con el que apaciguar los ánimos de los inversores.
El punto de mira está puesto en Vertu, la marca de móviles de lujo fundada en 1998 que forma parte del entramado de la multinacional nórdica. Según el Financial Times las conversaciones con el grupo de capital privado británico Permira están muy avanzadas y el acuerdo podría firmarse próximamente por un montante cercano a los 200 millones de euros.
Los móviles que comercializa Vertu no destacan por su tecnología, sino por la calidad de sus materiales, su fabricación artesanal y el empleo de metales preciosos en sus acabados. Los precios de algunos de sus modelos son absolutamente disparatados, con casos como el del Signature Cobra, que cuesta 262.000 euros, o el del Signature Diamond, por el que hay que desembolsar 67.650 euros.
Si las negociaciones fructifican, Permira añadirá Vertu a su catálogo de firmas exclusivas, entre las que ya se encuentran algunas tan conocidas como Hugo Boss o Valentino, y apostará fuerte por su expansión hacia Oriente Medio y Asia, donde posee un gran potencial de crecimiento entre el cada vez mayor número de multimillonarios de la región.

Nokia, Microsoft, Google, LG, HTC, Huawei, Asus, Acer o Intel, entre otras muchas grandes compañías tecnológicas, aprovecharon el escaparate global que supuso la última edición del Mobile World Congress celebrado en Barcelona entre el 27 de febrero y el 1 de marzo para presentar a los cientos de periodistas acreditados las novedades que van a sacar al mercado durante los próximos meses.
Samsung también estuvo presente pero optó por no soltar prenda acerca del esperadísimo Galaxy S III, ya fuera porque no tenía cerradas sus características técnicas definitivas o bien porque no quería compartir focos con otros smartphones que le podrían haber restado protagonismo a su producto estrella.
Sea como fuere, lo cierto es que desde entonces se ha venido especulando, y mucho, acerca de la posible fecha en la que la multinacional surcoreana mostraría al mundo a su buque insignia. Hasta hoy. Y es que ya tenemos día y hora para la presentación del Samsung Galaxy S III: será el jueves 3 de mayo a las 9 de la mañana en un acto que tendrá lugar en Londres.
Ese día podremos observar finalmente el diseño y conocer el hardware que tendrá la última reencarnación de la saga Galaxy S, de la que hasta el momento se han vendido más de 30 millones de unidades. A tenor de lo visto en sus dos predecesores y lo mucho que se juega el fabricante asiático en el envite, no tiene pinta de que vaya a defraudar.
Después de ver cómo la cuota de mercado de su línea de teléfonos inteligentes BlackBerry ha caído a mínimos históricos en Estados Unidos y Europa al ser incapaces de competir en diseño, facilidad de uso y prestaciones con los dispositivos equipados con iOs y Android, en las últimas horas se ha dado a conocer que este último año, por primera vez, RIM se ha visto relegada a la segunda posición en la lista de ventas de Canadá, el país de origen de esta multinacional, en favor del iPhone.
A lo largo del 2011 se distribuyeron 2,08 millones de BlackBerrys en el estado norteamericano mientras que Apple sobrepasó holgadamente esta cifra tras comercializar 2,85 millones de unidades. Una cifra que contrasta significamente con las que se registraron en el 2010, cuando se pusieron en circulación medio millón más de BlackBerrys que de iPhones y aún más con las del 2008, año en el que RIM vendió 5 veces más de móviles que su rival californiana.
Las ventas en Canadá, un mercado que representa el 7% de los ingresos globales de RIM, cayeron un 23% en el cuarto trimestre del 2011 en comparación con las cifras del mismo periodo del ejercicio anterior. Unos números estos que van en la línea de los que se contabilizaron en Estados Unidos, donde el descenso fue del 45%.
Los catastróficos resultados en ambos países lastraron el balance de resultados del gigante canadiense a nivel mundial y provocaron que los ingresos totales bajaran un 5,9%, un porcentaje dentro de lo que cabe aceptable gracias especialmente al buen comportamiento de la marca BlackBerry en Asia y Sudamérica.

La Comisión Europea ha solicitado a Telefónica, Vodafone, Deutsche Telekom, France Telecom y Telecom Italia información acerca de la serie de reuniones que han mantenido sus máximos ejecutivos desde el 2010 para debatir, supuestamente, acerca del futuro de la industria y de cómo hacer frente a gigantes tecnológicos como Apple, Google o Microsoft en el ámbito de la telefonía móvil.
Aunque aún no se ha abierto una investigación formal, la incoación de este procedimiento supone un primer paso en la búsqueda de evidencias que podrían acabar, llegado el caso, con estos gigantes de las telecomunicaciones sentados ante la justicia europea acusados de llevar a cabo acciones monopolísticas en territorio comunitario.
Funcionarios de Bruselas han hecho llegar un cuestionario a representantes de la Asociación GSM (GSMA por sus siglas en inglés), la organización de operadores móviles que se dedica a la normalización, implementación y promoción del sistema de telefonía del mismo nombre y en la que tienen representación las compañías sobre las que pende la sospecha de connivencia.
Axel Schulz, uno de los socios de White & Case, una de las firmas de abogados más importantes de la actualidad, ha declarado al Financial Times que si bien una solicitud de información no implica que el caso vaya a ir a más, dadas las circunstancias es probable que se abra un proceso oficial.

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